miércoles, 25 de agosto de 2010

DESPLAZAMIENTO A PARIS EN 1927

José María Serrano Sanz es un economista que comparte su pasión por la investigación y la edición con su amor al Zaragoza. En su biblioteca conversaba un delicioso documento: ‘Gran viaje deportivo turista a París del Real Zaragoza (Club Deportivo)’ que se realizó entre 1 y el 5 septiembre de 1927.
En París el equipo aragonés tenía dos partidos contra el Stade Français y el Red Stard Olimpic. La expedición salió de la estación del Arrabal el día uno en un tren especial y llegó a la capital del Sena a las diez de la mañana del día siguiente, tras varias paradas en Irún y Hendaya, y comidas “en cestas frías”. Hizo una visita al Arco del Triunfo “para depositar flores y coronas en la ‘Tumba del soldado desconocido”.
Ahora todo ese material -programas, folletos, entradas en el Centro Español; Heraldo actuaba de patrocinador- acaba de ser reeditado en una cuidada carpeta numerada, costeada por una docena de personas.
Los 400 seguidores estuvieron en el Louvre, oyeron una conferencia, escucharon jota y vieron bailar a Paquita Pagán, y fueron objeto de un banquete. E incluso visitaron la redacción de ‘L’auto’ y ‘L’intransigeant’. En el programa de mano se decía que “desde la Torre Eiffel se darán diariamente varios partes radiados para que en España sepan constantemente la marcha e incidentes de la excursión”.
Pepe Melero, Víctor Juan y el citado Serrano, tres forofos incondicionales del Zaragoza, recuerdan que esos aficionados del equipo ya intentaron conquistar París.
La pasión por el fútbol empieza por lo pequeño, por lo cercano: el Real Zaragoza siempre ha tenido aficionados, sueños, y ha mirado al mundo, como el mundo miró al Real Zaragoza hace ahora quince años cuando Mohamed Ali Amar, ‘el elegido’, marcó aquel gol inolvidable.

YO, "EL VAQUILLA"


TÍTULO ORIGINAL
Yo, El Vaquilla

AÑO
1985
DURACIÓN
104 min.
PAÍS
España
DIRECTOR
José Antonio de la Loma, José Antonio de la Loma Jr.
GUIÓN
José Antonio de la Loma (Libro: Juan José Moreno Cuenca)
MÚSICA
José Antonio de la Loma Jr.
FOTOGRAFÍA
Carles Gusi
REPARTO
Juan José Moreno Cuenca, Raúl Garcia Losada, Teresa Giménez, Carmen de Lirio, Frank Braña
PRODUCTORA
Golden Sun, S.A. / Jet Films S.A. / InCine, S.A.
GÉNERO
Drama

SINOPSIS
Desde el penal de Toledo, en 1985, Juan José Moreno Cuenca alias "el Vaquilla" nos relata sus vivencias como delincuente. El Vaquilla, huérfano de padre, narra en primera persona su vida desde su más tierna infancia cuando iba al colegio como un niño más e incluso era un buen estudiante hasta como tuvo que buscarse la vida una vez que su madre entró en prisión. En la película nos cuenta los golpes junto a sus familiares y su banda, las persecuciones policiales en los míticos Seat 124, las detenciones, las continuas entradas y fugas de los reformatorios, y, sobre todo, la vida y las relaciones entre el pueblo gitano.


martes, 24 de agosto de 2010

CAMPAÑA CAPTACIÓN SOCIOS

Como si se tratará del inicio de la campaña electoral ya se pueden ver por las calles de Zaragoza carteles del LIGALLO FONDO NORTE animando a los simpatizantes a que se hagan socios del grupo y del equipo.
En breves podreís ver, con más profundidad, la campaña de captación también en la ciberrealidad.


DELFIN, DEL FRENTE, RAPERO....Y RENACENTISTA

UNA HISTORIA DE REVERTE



Aprovechando que nuestro amado líder Zapatero acaba de subvencionar con 7 millones de euros y con la libertad de un jefe a los muyaidines de Al- Qaeda a cambio de liberar a dos cooperantes españoles os mostramos esta pequeña historia de Perez Reverte (auténtica referencia del hijoputismo) sobre lo mucho que cambian los valores.


Siempre da gusto ver a la gente que piensa que vive en el país de las gominolas y que no pasa nada por irse a cualquier sitio del mundo ya que los negritos son muy buenos y la gente mala malisima son una minoría y además seguro son explotadores occidentales capitalistas, la gente es pobre pero feliz y demás topicazos de los progres, eso si cuando las cosas se tuercen... pues para eso tenemos el dinero de todos los españoles.




"Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario Pueblo los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse.


Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto. Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.


Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá –de sirios y troyanos, oí decir el otro día–. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.


Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí –imagínense cómo se agobian éstas– y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.


Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa."

lunes, 23 de agosto de 2010

EL PIRINEO CATALAN


Nuestros "vecinos" siguen su particular campaña de catalanismo y ahora le toca al Aneto y al Vallibierna ser parte del imperio catalán.

Para ver la noticia completa echa un vistazo a


Desde aquí queremos dar a conocer una pequeña historia entre los piques entre montañeros catalanes y aragoneses que se han suscitado en ese emblematico pico.

LA CRUZ Y LA VIRGEN DEL PILAR EN EL ANETO.

En los años 50, la devoción mariana en Zaragoza tiene un momento de eclosión. La impuesta religiosidad estatal se mezcla con el tradicional fervor de la capital del Ebro hasta el punto en que es difícil discernir entre la fe real y la impuesta. Estos años en Zaragoza tienen a la Virgen del Pilar más que nunca como un estandarte del catolisimo y la hispanidad, asociándose religión y estado de la misma manera que se hacía en el antiguo régimen. La primera ofrenda de flores se realiza en 1958 con el impulso del alcalde Gómez Laguna, pero antes de eso la fiebre pilarista ya se había instalado en la mentalidad montañera zaragozana. La devoción también se extendería unos pocos años más tarde a la Virgen del Mallo en Riglos.
En 1956 se realizó la entronización de la Virgen del Pilar en el Aneto. Todo surgió por un hecho del que nunca se ha terminado de aclarar si fue inocente o malintencionado: la instalación de la cruz en la cumbre del Aneto por parte de los montañeros catalanes en la celebración del 75 aniversario del CEC. A los aragoneses del momento no sentó nada bien ese hecho; ¿qué sentido tenía una celebración catalana en una cima aragonesa? Las reclamaciones aragonesas por la titularidad del refugio de la Renclusa estaban en auge y la reivindicación de la supuesta propiedad del Aneto nunca ha sido disimulada desde diversos ámbitos de la vida política, social y deportiva de Cataluña.

En la cruz, objetivamente, no existía ningún tipo de reivindicación; sólo el ofertorio de la exaltación de la Santa Cruz escrito en latín "protege, domine, plebem tuam, per signum sanctae crucis" (protege, Señor, a tu pueblo por la señal de la Santa Cruz) da una nota literaria al símbolo y no cabe lugar para segundas interpretaciones; el caso es que en Aragón esa cruz sentó mal y como no era cuestión echar la cruz abajo, se buscó dar la vuelta a la tortilla colocando un símbolo que reivindicara el aragonesismo -llevando
implícita la españolidad- del Aneto.
Así pues, el 14 de agosto de 1956 fue la fecha en la que la Virgen del Pilar se entronizó en el Aneto. La logística y la intención fue clara: superar la otra obra. Si los catalanes llevaron 90 kilos de peso con la cruz, los aragoneses llevaron 600 kilos con el pedestal y la Virgen; si fueron 80 los catalanes que colaboraron con la colocación de la cruz, los aragoneses llegaron hasta los 400; si los catalanes oficiaron una misa, los aragoneses tres. En fin, el colmo del
esperpento religioso y patriota.
Malas épocas ha pasado la cruz en el Aneto. Ya en los años 60 unas rachas de viento arrancaron la cruz de su sitio, siendo recolocada al poco tiempo de ser encontrada. En mayo del 99 la historia se repitió con voladas de aire de más de 200 kilómetros por hora y cuando se halló, volvió a colocarse en la cumbre de nuevo.
A la Virgen le ha pasado algo parecido: en 1986 fue decapitada y restituida la imagen por otra nueva, pero en el verano de 1999 -buen año para la iconoclasia- volvió a desaparecer
siendo encontrada por Hipólito Maeso a los pocos días mientras estaba enfrascado en su proyecto de los tresmiles en un mes.

OTRA TEMPORADA MÁS

En una menos de una semana empieza una nueva temporada. Esperemos que se nos de bien tanto en el césped, como en la calle y en las gradas.
Pero lo más importante es que SEGUIMOS VIVOS Y CON GANAS!!!