jueves, 12 de diciembre de 2013

VAYA VAYA...AQUI NO HAY PLAYA


Denegada la nacionalidad española por decir que Zaragoza tiene playa y Goya es una estación

Efe. Huesca|Un inmigrante nigeriano que inició su residencia legal en España en 1997 ha visto rechazada su petición de nacionalidad al afirmar en un examen para conocer su grado de integración que Zaragoza tenía playa, que Goya era una estación de metro y que el sistema político del país era la república.

Así se pone de manifiesto en una sentencia de la Audiencia Nacional que confirma la decisión de la Dirección General del Registro de negar la nacionalidad al solicitante debido a su "nulo conocimiento" de la realidad institucional, política, geográfica y cultural española.

En el examen de cultura general básico por el que debió pasar en el Registro, el inmigrante nigeriano aseguró que desconocía qué era la Constitución y las comunidades autónomas y afirmó conocer Zaragoza y que su atractivo más típico es su playa.

El encargado del Registro, a la vista del examen, concluyó que el inmigrante tenía "escaso o nulo conocimiento de datos elementales de a geografía española, de las festividades, y así mismo denota mínima integración en el país".

En su sentencia, la Audiencia Nacional, ante la que el inmigrante recurrió la decisión del Registro, alega que "este absoluto desconocimiento de las instituciones básicas resulta incompatible con el ejercicio de los derechos políticos que lleva consigo la obtención de la nacionalidad y trasciende de lo que es simplemente el desenvolverse en una vida profesional, económica y familiar en España".

Admite el tribunal que el recurrente pudo acreditar en su historial laboral casi diez años de trabajo por cuenta ajena o propia, circunstancias todas ellas, añade, que denotan "implicación" en la sociedad en la que vive.

La Audiencia Nacional esgrime, sin embargo, jurisprudencia del Tribunal Supremo para alegar que la adquisición de la nacionalidad convertiría al inmigrante en un ciudadano español con derecho a participar en asuntos públicos, tomar parte en elecciones y acceder a cargos y funciones públicas.

Estas opciones se ven condicionadas, asegura el tribunal, por el desconocimiento del inmigrante del funcionamiento de las instituciones públicas españolas y su interés por relacionarse exclusivamente con personas de su propia nacionalidad.
Se alega, además, que las preguntas que se le hicieron en el examen de cultura general versaban sobre "cuestiones básicas que se encuentran al alcance de cualquier persona adulta con un mínimo de interés por la sociedad en que desarrolla su vida".

Recuerda la Audiencia Nacional, por otra parte, que el Código Civil, a la hora de valorar la concesión de la nacionalidad, no sólo tiene en cuenta aspectos de carácter definido como el tiempo de residencia del solicitante en España, sino también otros "indefinidos" dirigidos a acreditar su grado de integración en el país. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

LÍO FRANCO


El meta hizo un gesto hacia el 'Ligallo' pidiendo que no les silbaran y le llovieron las criticas Tras el gol de Rico, un sector de la gente se dirigió con gritos de "fuera, fuera" a los 'ultras'

El portero Leo Franco no vivió ayer un partido plácido en el estadio de La Romareda. Deportivamente tuvo una buena actuación, pero eso no impidió que se ganara durante una parte del encuentro las iras de un sector de la grada (principalmente donde se ubican los componentes del Ligallo Fondo Norte) tras hacer un gesto pidiendo a los aficionados de esa zona que dejarán de silbar. En esos instantes se señaló incluso la parte de su camiseta donde aparece su nombre. Todo empezó cuando los seguidores del Real Zaragoza realizaban libremente la denominadaAgapitada en el minuto 32 del partido. El guardameta argentino entendió que eso no beneficiaba al equipo y se dirigió a la gente de la grada norte para pedirles que no silbaran.
La respuesta de los aficionados de ese sector hacia el gesto de Leo Franco fue inmediata y especialmente dura por parte de los miembros del Ligallo. Entonces se escucharon gritos de "Alcolea, Alcolea" o de "Movilla capitán" con ánimo de crítica hacia el portero argentino, que tiene como suplente al canteranoPablo Alcolea y que es uno de los capitanes del conjunto zaragocista. Esos cánticos no cesaron ni cuando el Zaragoza se puso por delante en el marcador con el golazo de Rico. Pero entonces un sector importante de los aficionados que acudieron a La Romareda se dirigieron hacia los componentes del Ligallo con gritos de "fuera, fuera" para tratar de frenar los silbidos hacia el meta.
Leo Franco no quiso hacer declaraciones tras el partido, pero Paco Herrera no tuvo reparos en hablar sobre lo sucedido con Leo Franco. "He hablado con él en la media parte y al final del partido. Me imagino que él dirá lo que piensa cuando hable, pero yo pido disculpas en su nombre a las personas o a la peña a la que se haya dirigido. Supongo que Leo hará lo mismo. Él me ha dicho que no tenía intención de hacer daño y que simplemente ha pedido que les animaran, que no les silbaran. Creo que se le ha malinterpretado", dijo Herrera. Además, el técnico añadió: "La verdad es que se han dado tres o cuatro situaciones que eran verdaderamente para silbar, porque lo estábamos haciendo mal".
Despedido con aplausos
Al final del partido, tras el agónico triunfo del Real Zaragoza, con un gol de mucha fortuna de José Mari en el tiempo añadido, Leo Franco fue despedido con aplausos por un sector importante de aficionados. El portero les agradeció el gesto devolviéndoles los aplausos solo a ellos. Lo de ayer es otro capítulo más de la división que ha creado Agapito Iglesias entre el zaragocismo
Lío Franco ( El Periódico de Aragón - 09/12/2013 )

martes, 3 de diciembre de 2013

ALZA LA VOZ


- Agrupación de acciones para la Junta General de Accionistas del Real Zaragoza, diciembre 2013-

Con motivo de la próxima celebración de la Junta General Ordinaria del Real Zaragoza SAD, convocada el día 19 de diciembre en primera convocatoria y el 20 de diciembre en segunda convocatoria, el Movimiento Avispa mediante el presente comunicado:

- Expresa su firme intención de acudir a ella, sumándose a la propuesta recibida de agrupar acciones de cara a crear un frente común unido que presente ante el máximo accionista, sus colaboradores y partidarios, la voz de todos aquellos que deseen hacerse oír mediante la aportación de sus acciones y de quienes, no teniendo, participen del sentir mayoritario del Zaragocismo ante la desesperada situación que vive nuestro club, expresado por un gran número de grupos a través de diversos medios.

- Anima al resto de grupos críticos zaragocistas a que agrupen acciones de cara a la Junta y así acudamos unidos en dicho frente contra el destructor. Del mismo modo, animamos a los zaragocistas a que cedan sus acciones a todos los grupos que lo soliciten, aprovechando la ocasión única de sentirse representados en defensa de una afición ante los atropellos cometidos continuamente por los dirigentes de la entidad.
Por dignidad, orgullo y responsabilidad ante la oportunidad que se nos ofrece, deseamos que se escuche una voz robusta, contundente y unida, expresada por los representantes elegidos para la Junta y nacida de las gargantas de la mayoría de zaragocistas que no tolera el maltrato continuo que ha llevado a nuestro Real Zaragoza al más absoluto desastre en todos los ámbitos.

- Solicita a los zaragocistas que participen de esta idea, y así lo deseen a través de nuestro grupo, que se pongan en contacto con nosotros para tramitar la agrupación de acciones únicamente a través de esta dirección de correo electrónico: movimientoavispa@gmail.com
Asimismo, os informamos de que tanto a través de la anterior dirección de correo electrónico como de las distintas redes sociales donde tenemos presencia -Twitter, Facebook y Tuenti- podéis hacernos llegar todos aquellos comentarios y sugerencias que consideréis oportunos plantear en relación a la Junta General.


¡AÚPA REAL ZARAGOZA SIEMPRE!

Movimiento Avispa.

STREETS OF EDINBURGH



WELSH, LEITH Y LOS HIBS

Este verano han pasado cosas muy importantes. Me redujeron la jornada laboral por los recortes y me veo obligado a vivir con quinientos euros al mes. Me dejó por teléfono mi novia, de la que estaba profunda y absurdamente enamorado. Intenté hacer salmorejo, por primera vez en mi vida, con un resultado que quedó más cerca de Saw V que de Master Chef. Y, sobre todo, leí Trainspotting, Porno y Cola de Irvine Welsh. Por eso cuando busqué un billete barato para salir unos días de este país que, gracias a la inutilidad y a la poca vergüenza, parece un queso emmental; no dudé en elegir Edimburgo para pasar mis vacaciones al tímido sol escocés.
Los personajes de Welsh se mueven cómodamente entre las pocas cosas que en esta vida tienen importancia: alcohol, sexo y fútbol. Edimburgo es el álbum infantil donde pegar los cromos. En Edimburgo conviven a gritos, como una pareja que hace tiempo que no se quiere, dos equipos: Heart of Midlothian e Hibernian FC. No hace falta leer demasiado una de las novelas que nombro para saber con cuál de los dos hay que ir. Si algo nos ha enseñado el fútbol es que, puestos a jugar a esa estupidez de ser de un equipo de forma artificial, es decir, no con el corazón sino con el cerebro, lo mejor es elegir el más lamentable. No es lo mismo ser del United que del City. Ser de los primeros es vivir en el éxito, ser de los segundos es ser un tierno outsider. No es lo mismo ser del Bayern Munich que del St. Pauli. Ser de los primeros es aplaudir el poder del dinero y ser del segundo es presumir de alternativo progresista. En los dos equipos de Edimburgo la diferencia está menos clara: los dos son equipos perdedores. Pero el Hibernian, quizá, está un peldaño más abajo en esa escalera húmeda y apestosa que es el fútbol escocés.
Hibernian es el equipo de los de Leith. Leith es el barrio donde Renton, Sick Boy, Spud y compañía se chutaban en Trainspotting. También donde el pobre Gally, el íntegro Birrell, el salido de Juice Terry y el atormentado Carl pasaron su infancia. Leith está al norte de la ciudad, lamido por el mar. El puerto abandonado por el progreso. Cuando estuve allí elegí un día lluvioso para subir a Leith Walk. Me levanté temprano. Di los buenos días a los indios con los que compartía habitación en el hostal en Cowgate. Y caminé abriendo el mapa bajo los soportales para no perderme. Fue un camino extraño. Vi un coche arder, me pareció parte de una novela. Cuando llegué a Great Junction Street pensé en los personajes que me habían acompañado durante los meses de lectura. Pensé que no estaría mal vivir allí. Busqué una tienda donde comprarme una camiseta, una bufanda o alguna bobada de los Hibs. No encontré nada. Los restaurantes hindúes copaban la calle. Tomé un café en un sitio extraño. Me atendió una chica. “¿español, no?”. Me reconoció por mi patoso inglés. Hablamos un poco bajo la atenta mirada de su jefe chino. Ella era de Granada. Quise decirle que si la recogía al terminar el turno para tomar unas pintas pero me dio vergüenza. Un personaje de Welsh lo hubiera hecho.
George Best Hibs
Olvidé mirar donde estaba el estadio (Easter Road, era fácil de recordar) y pensé encontrarlo fácil por allí. Anduve un buen rato, llegué a The Shore, vi el océano estático con su brillo metálico, fundido con la niebla. Ni rastro del campo. Decidí abandonar el barrio, sin camiseta y sin estadio, para visitar Holyrood Park. Miré el manoseado mapa, imposible de doblar y mordido por los bordes. Lochend Road parecía el camino más corto.
Los Hibs visten de verde y blanco. Casi como el Córdoba, pensé. Es absurdo tener antes una camiseta del Hibernian que la de mi propio equipo. Mi vida y su guión escrito por monos como en un capítulo de Los Simpsons. La lluvia frenó un poco y me dio tregua para bajar hasta Arthur´s Seat. Los Hearts visten con el color de la mermelada de fresa. Por eso les llaman jambos. En las novelas de Welsh todos odian a todos. Pero lo de los Hearts es patológico. George Best jugó en el Hibernian, no creo que sea casualidad. Bajaba por Lochend dejando atrás casas idénticas y sin vida. Miraba a todos lados como un turista. Como lo que era. Como un japonés en el Prado. Y allí estaba, a la derecha, el estadio tan feo y cuadrado como podía esperarse. Me acerqué tímidamente. No creo en los templos. Pensé en un Arcángel escocés por los senyera del Barça. No pateaba ningún balón. Sólo estaba allí, en medio del jardín de su casa. A lo mejor nunca había ido al estadio que estaba a diez minutos andando de su calle. No creo que Messi pise alguna vez ese césped. De lejos parecía uno de esos campos abandonados donde salen jaramagos en el círculo central y flores amarillas bajo los palos. Donde la naturaleza vence al cemento. Con pintadas y yonquis forzando la puerta de las taquillas para chutarse. No sé como Welsh no pensó en eso.
colores. Allí a lo lejos. Con el cielo más gris y los niños más rubios. Volví a Lochend, después a Marionville, y me fui alejando de todo aquello. Vi a un niño escocés con la camiseta de la
A la tarde quedé con un amigo. Trabaja en Ryanair. Le pregunto por el fútbol. Él es de Sevilla y bético. Estamos en una ciudad donde juega un equipo que va de verde y blanco dos chicos cuyos equipos son verde y blanco y blanco y verde. Pedimos dos pintas de Tennent’s y el dorado acabó con la estupidez cromática. Nunca ha ido al fútbol en Edimburgo. Ya lleva allí un año. Le pilla lejos, vive cerca del aeropuerto, en Corstorphine. Tampoco se muestra muy entusiasmado. “¿Dónde puedo comprar una camiseta de los Hibs?”, le pregunto. “Es más fácil encontrar una escocesa guapa que una camiseta del Hibernian en esta ciudad”. Nos reímos y paso al plan B: tendré que comprarme una camiseta del Córdoba cuando vuelva a España.
http://www.diariosdefutbol.com/2013/10/05/welsh-leith-y-los-hibs/