lunes, 10 de febrero de 2014

RECORDANDO KRASNY BOR

 Por Don Arturo Pérez Reverte

XLSemanal - 22/4/2013

Mi abuelo paterno, que era uno de esos republicanos de antes, cultos, viajados y con biblioteca, escéptico como todo hombre sabio, solía repetir una frase que yo, de pequeño, no alcanzaba a penetrar del todo: «Los españoles sólo servimos para salir en los cuadros de Goya». No fue sino más tarde, cuando leí libros, viajé y me familiaricé con cuadros como los del 2 de Mayo en Madrid o el Duelo a garrotazos, cuando comprendí a qué se refería mi abuelo, y por qué, entre todos los pintores españoles, utilizaba a Goya como clave lúcida. Como amarga referencia.

Hace unas semanas hice un experimento. Se cumplían 70 años de la batalla de Krasny Bor, cerca de Leningrado, donde 5.000 españoles de la División Azul encajaron el ataque de dos divisiones soviéticas integradas por 44.000 hombres y 100 carros de combate: una compañía aniquilada, varias diezmadas, oficiales pidiendo fuego artillero sobre su propia posición por estar inundados de rusos. Abandonados a su suerte, durante todo el día pelearon como fieras, a la desesperada. Casi la mitad murieron o desaparecieron, pero frenaron a los rusos, les hicieron 10.000 bajas y obtuvieron de Hitler este comentario: «Extraordinariamente duros para las privaciones y ferozmente indisciplinados». Y, bueno. Tales son los hechos y así los conté en la red social Twitter, donde recalo algunos domingos, añadiendo que entre los divisionarios no todos eran voluntarios falangistas, pues también había ex combatientes republicanos y gente que se alistó por hambre o para ayudar a algún familiar encarcelado o en desgracia. Añadí que la causa que defendían era infame, pero eso no alteraba el hecho básico: eran compatriotas, estaban en el infierno y pelearon con bravura admirable. «Quienes nos gobiernan deberían prestar atención a esas cosas -escribí-. La Historia ha probado mil veces que no hay nada más peligroso que un español acorralado».Lo interesante vino luego: tres mil opiniones de tuiteros. Yo había mencionado un hecho histórico, destacando un coraje y una tenacidad independientes de tiempos o ideologías. Algo que ocurrió y que está -debería estar- en los libros de Historia por las mismas razones que la toma de Tenochtilán, el saco de Roma o la liberación de París por los republicanos españoles de la Nueve. Y sin embargo, no pueden imaginar la que se lió en Twitter: los insultos y descalificaciones entre quienes discutían. Algunos me incluyeron, claro. Eso fue lo más revelador: ultraderechistas acusándome de rojo por haber calificado de infame la causa que la División Azul defendía en Rusia, y ultraizquierdistas acusándome de facha por hablar de la División Azul en vez de sepultarla en el negro olvido. Y entre unos y otros, docenas de tuiteros tirándose los trastos a la cabeza con argumentos ideológicos, orillando el hecho principal: el episodio histórico, su épica objetiva y su interesante consideración. La Historia, en fin, que no es buena ni mala, sino llave para comprender el pasado y el presente. Y a veces, para prever el futuro.Así que una vez más recordé las palabras de mi abuelo. Pensé en
Goya. En ese cable suelto que los españoles llevamos sumergido en bilis en algún lugar del corazón. En ese rencor cainita, desaforado, siempre dispuesto a simplificar el mundo en un estúpido nosotros y ellos. En esa necesidad nuestra, no de vencer y convencer, sino de vencer y exterminar al vencido. Borrar hasta su huella. Fusilar al que levanta las manos, en vez de ofrecerle un pitillo y mirarlo a los ojos. Prueben a elogiar en público el valor de moros y cristianos en Las Navas, o el de republicanos y nacionales en El Ebro. Saltarán voces criticando la igualdad de trato, la falta de etiqueta diferencial, la ecuanimidad ante el valor y el sacrificio, como si éstos tuvieran que depender de ideologías para ser admirables. Nadie puede ser admirable si no pertenece a mi bando, es la lectura final. Esto repugna y entristece, porque no es de ahora. Pese a lo que afirman los tontos, no lo inventó Franco, ni la República: viajemos a la Dictadura, a las guerras carlistas, a Fernando VII, a la Inquisición. En pocos lugares de Europa hubo tanta saña y tanta vileza. Mientras en otros países -también en eso envidio a Inglaterra- la inteligencia o el valor del adversario son a menudo motivo de admiración y respeto, en España no hacen sino aumentar la envidia; la ira de quien, una vez dueño de la trinchera, remata la faena con toda clase de vejaciones introductorias al tiro en la nuca. Tiro que, por otra parte, aplica con más entusiasmo quien nunca corrió riesgos antes. Quien más lejos anduvo, durante el combate, del verdadero campo de batalla.   

jueves, 6 de febrero de 2014

MUCHAS PALABRAS, POCOS HECHOS


Despúes de la muy loable y meritoria respuesta de la afición del Real Racing Club de Santander, consiguiendo expulsar a los chorizos e incompetentes que tenian en la directiva, se ha formado en el fútbol español en general y en el zaragocismo en particular, una especie de felicitación generalizada, como pensando que sólo con eso ya se resuelven las cosas.
Mucha de la gente que felicita a los seguidores cantabros no tiene cojones a enfrentarse con la directiva del Real Zaragoza, los cuales son al menos (en mi opinión más) tan chorizos como los del Racing.
Y yo me pregunto ¿Cuál es el motivo?
¿Perder privilegios? ¿estar acojonados ante lo que representa Pitach y sus tretas?.....
Me da igual... pero más le convendría a más de uno estar callados y no parecer unos hipocritas ante el resto del zaragocismo.

La gente de Santander nos ha enseñado el único camino posible...y es unidad entre todos los estamentos y lucha sin concesiones contra los corruptos que infectan el fútbol nacional.

Lo demás son medias tintas y excusas baratas.


SEGUIMOS PREFIRIENDO A MOVILLA


Es curioso, pero se está generando ultimamente un lígero run run entre ciertos aficionados y sobre todo entre cierta parte de la prensa (totalmente objetiva y lejana a las influencias de los arroceros valencianos, claro esta).
No es algo explicito, pero dejan entreveer que sienta mal que Movilla se haya ido a entrenar con otro equipo. Algo así como una especie de traición.
Señores: Movilla no se ha ido a entrenar con ningún enemigo, ni mucho menos un rival (aunque con el paso que llevamos y dado que estamos aficandos en Pozuelo las posibilidades de jugar la tercera madrileña no son tan descabelladas) se ha ido a entrenar con un equipo regional para seguir en forma física, que es la obligación que tiene cualquier jugador del Zaragoza, salvo si eres negro que entonces puedes pesar 30 kgs más sin que a nadie le importe, no vayas a ser tachado de rasssista.
El 99 % de los futbolistas, después de haber sido injustamente apartados y con el fín próximo a su carrera a la vista, se hubieran quedado en casa tocandose los cojones y disfrutando de su familia y de sus hobbies.
Pero Jose Maria Movilla no, ha seguido entrenando para mantenerse en forma, lo que demuestra que es un profesional.
Si, lo digo y lo mantengo, UN PROFESIONAL.
Tal vez a muchos les ha salido el tiro por la culata y por eso escuece tanto. ¿Pensaban dejar a un jugador de 40 años un mes apartado y que al ver que no coge la forma cargar contra él por mal profesional?
Por qué estamos seguros que la prensa zaragozana no puede ser tan mezquina, ¿verdad?

Por cierto, señores periodistas, Acevedo siempre sufre unas ligeras molestias que le impiden viajar a sitios tan exóticos como a La Coruña en bus. El próximo fin de semana jugamos en Lugo, también con viaje en bus
...¿Alguien espera verlo sano?