lunes, 10 de febrero de 2014

SE NOS CACHONDEAN LOS DIRECTIVOS



SE NOS CACHONDEAN LOS JUGADORES

La mujer de Luis García dice que la afición del Zaragoza "da pena"

Colgó un comentario en Facebook donde tildó de "patético" su comportamiento

S. V. / A. R. 10/02/2014
Las redes sociales no dejan de generar conflictos en el Zaragoza. A Movilla se le abrió un expediente contradictorio por sus declaraciones en Twitter como respuesta a Pitarch y Moisés, aunque sin mencionar sus nombres, un acto que acabó en la sanción de un mes de empleo y sueldo para el centrocampista, que estará así hasta el 1 de marzo. El sábado, tras la derrota en Lugo, a las 21.45 horas en concreto, la esposa de Luis García, María Soto García-Pardo, colgó en Facebook un duro comentario contra la afición zaragocista.
"Esta afición da pena! Un equipo necesita una afición que le respalde en las buenas y en las malas, en las buenas sabe estar todo el mundo, lo difícil es mantenerse en las malas. Patético!" Esa fue la opinión de la esposa del mediapunta asturiano que generó una auténtica controversia en las redes sociales, donde muchos aficionados zaragocistas le recriminaron esa afirmación. Este diario intentó, sin éxito, ponerse en contacto con el futbolista ayer, mientras que también habló con el club zaragocista, que eludió cualquier opinión al respecto, aunque en la entidad se sabía ya de la existencia de ese comentario y de la repercusión que había tenido.
Luis García, que llegó al Zaragoza en el verano del 2011, regresó al club aragonés el pasado verano, después de una cesión en el Tigres mexicano. El aval de Paco Herrera y la ausencia de ofertas posibilitaron que el jugador se mantuviera en la plantilla, aunque para eso renovó hasta el 2015 cuando solo tenía contrato hasta el 2014 y firmó esa prórroga con una considerable rebaja de sus emolumentos salariales, en torno al 50%. Una lesión en el tobillo lastró su inicio de Liga hasta diciembre, pero en cuanto recuperó el tono competitivo su titularidad para el entrenador catalán ha sido indiscutible, pese a que su rendimiento está lejos de lo que Herrera espera de él. Para el técnico es uno de los jugadores importantes del Zaragoza tanto por su experiencia como por su capacidad técnica y su aportación en la estrategia. Otra cosa es que todo eso lo demuestre, que no lo ha hecho.

UNA OPINIÓN MUY SIMILAR Obviamente, la opinión de Luis García no tiene por qué ser la misma que la de su mujer, lo que diferencia este caso de forma notable con lo sucedido con Movilla, ya que el Pelado escribió sus afirmaciones en su cuenta de Twitter personal. Sin embargo, en una rueda de prensa el pasado 20 de diciembre, Luis García ya dejó claro que, en su parecer, el apoyo de la afición zaragocista no es una faceta a destacar.
"Yo he venido muchas veces a jugar contra el Zaragoza. Y cuando vienes de visitante, el mensaje es: 'Vamos a aguantar 10 minutos que enseguida la gente se pone nerviosa y empieza a silbar'. Y es así, es una realidad que no me invento, es una cosa que corre por el fútbol nacional", señaló el asturiano entonces, aunque después invitó a la grada a cambiar eso: "¿Por qué no demostrar a todo el mundo que esto no es así? El ambiente lleva enrarecido mucho tiempo y eso influye negativamente. Nosotros tratamos de hacerlo lo mejor posible, pero cuando la gente te ayuda es más sencillo".

RECORDANDO KRASNY BOR

 Por Don Arturo Pérez Reverte

XLSemanal - 22/4/2013

Mi abuelo paterno, que era uno de esos republicanos de antes, cultos, viajados y con biblioteca, escéptico como todo hombre sabio, solía repetir una frase que yo, de pequeño, no alcanzaba a penetrar del todo: «Los españoles sólo servimos para salir en los cuadros de Goya». No fue sino más tarde, cuando leí libros, viajé y me familiaricé con cuadros como los del 2 de Mayo en Madrid o el Duelo a garrotazos, cuando comprendí a qué se refería mi abuelo, y por qué, entre todos los pintores españoles, utilizaba a Goya como clave lúcida. Como amarga referencia.

Hace unas semanas hice un experimento. Se cumplían 70 años de la batalla de Krasny Bor, cerca de Leningrado, donde 5.000 españoles de la División Azul encajaron el ataque de dos divisiones soviéticas integradas por 44.000 hombres y 100 carros de combate: una compañía aniquilada, varias diezmadas, oficiales pidiendo fuego artillero sobre su propia posición por estar inundados de rusos. Abandonados a su suerte, durante todo el día pelearon como fieras, a la desesperada. Casi la mitad murieron o desaparecieron, pero frenaron a los rusos, les hicieron 10.000 bajas y obtuvieron de Hitler este comentario: «Extraordinariamente duros para las privaciones y ferozmente indisciplinados». Y, bueno. Tales son los hechos y así los conté en la red social Twitter, donde recalo algunos domingos, añadiendo que entre los divisionarios no todos eran voluntarios falangistas, pues también había ex combatientes republicanos y gente que se alistó por hambre o para ayudar a algún familiar encarcelado o en desgracia. Añadí que la causa que defendían era infame, pero eso no alteraba el hecho básico: eran compatriotas, estaban en el infierno y pelearon con bravura admirable. «Quienes nos gobiernan deberían prestar atención a esas cosas -escribí-. La Historia ha probado mil veces que no hay nada más peligroso que un español acorralado».Lo interesante vino luego: tres mil opiniones de tuiteros. Yo había mencionado un hecho histórico, destacando un coraje y una tenacidad independientes de tiempos o ideologías. Algo que ocurrió y que está -debería estar- en los libros de Historia por las mismas razones que la toma de Tenochtilán, el saco de Roma o la liberación de París por los republicanos españoles de la Nueve. Y sin embargo, no pueden imaginar la que se lió en Twitter: los insultos y descalificaciones entre quienes discutían. Algunos me incluyeron, claro. Eso fue lo más revelador: ultraderechistas acusándome de rojo por haber calificado de infame la causa que la División Azul defendía en Rusia, y ultraizquierdistas acusándome de facha por hablar de la División Azul en vez de sepultarla en el negro olvido. Y entre unos y otros, docenas de tuiteros tirándose los trastos a la cabeza con argumentos ideológicos, orillando el hecho principal: el episodio histórico, su épica objetiva y su interesante consideración. La Historia, en fin, que no es buena ni mala, sino llave para comprender el pasado y el presente. Y a veces, para prever el futuro.Así que una vez más recordé las palabras de mi abuelo. Pensé en
Goya. En ese cable suelto que los españoles llevamos sumergido en bilis en algún lugar del corazón. En ese rencor cainita, desaforado, siempre dispuesto a simplificar el mundo en un estúpido nosotros y ellos. En esa necesidad nuestra, no de vencer y convencer, sino de vencer y exterminar al vencido. Borrar hasta su huella. Fusilar al que levanta las manos, en vez de ofrecerle un pitillo y mirarlo a los ojos. Prueben a elogiar en público el valor de moros y cristianos en Las Navas, o el de republicanos y nacionales en El Ebro. Saltarán voces criticando la igualdad de trato, la falta de etiqueta diferencial, la ecuanimidad ante el valor y el sacrificio, como si éstos tuvieran que depender de ideologías para ser admirables. Nadie puede ser admirable si no pertenece a mi bando, es la lectura final. Esto repugna y entristece, porque no es de ahora. Pese a lo que afirman los tontos, no lo inventó Franco, ni la República: viajemos a la Dictadura, a las guerras carlistas, a Fernando VII, a la Inquisición. En pocos lugares de Europa hubo tanta saña y tanta vileza. Mientras en otros países -también en eso envidio a Inglaterra- la inteligencia o el valor del adversario son a menudo motivo de admiración y respeto, en España no hacen sino aumentar la envidia; la ira de quien, una vez dueño de la trinchera, remata la faena con toda clase de vejaciones introductorias al tiro en la nuca. Tiro que, por otra parte, aplica con más entusiasmo quien nunca corrió riesgos antes. Quien más lejos anduvo, durante el combate, del verdadero campo de batalla.   

jueves, 6 de febrero de 2014

MUCHAS PALABRAS, POCOS HECHOS


Despúes de la muy loable y meritoria respuesta de la afición del Real Racing Club de Santander, consiguiendo expulsar a los chorizos e incompetentes que tenian en la directiva, se ha formado en el fútbol español en general y en el zaragocismo en particular, una especie de felicitación generalizada, como pensando que sólo con eso ya se resuelven las cosas.
Mucha de la gente que felicita a los seguidores cantabros no tiene cojones a enfrentarse con la directiva del Real Zaragoza, los cuales son al menos (en mi opinión más) tan chorizos como los del Racing.
Y yo me pregunto ¿Cuál es el motivo?
¿Perder privilegios? ¿estar acojonados ante lo que representa Pitach y sus tretas?.....
Me da igual... pero más le convendría a más de uno estar callados y no parecer unos hipocritas ante el resto del zaragocismo.

La gente de Santander nos ha enseñado el único camino posible...y es unidad entre todos los estamentos y lucha sin concesiones contra los corruptos que infectan el fútbol nacional.

Lo demás son medias tintas y excusas baratas.


SEGUIMOS PREFIRIENDO A MOVILLA


Es curioso, pero se está generando ultimamente un lígero run run entre ciertos aficionados y sobre todo entre cierta parte de la prensa (totalmente objetiva y lejana a las influencias de los arroceros valencianos, claro esta).
No es algo explicito, pero dejan entreveer que sienta mal que Movilla se haya ido a entrenar con otro equipo. Algo así como una especie de traición.
Señores: Movilla no se ha ido a entrenar con ningún enemigo, ni mucho menos un rival (aunque con el paso que llevamos y dado que estamos aficandos en Pozuelo las posibilidades de jugar la tercera madrileña no son tan descabelladas) se ha ido a entrenar con un equipo regional para seguir en forma física, que es la obligación que tiene cualquier jugador del Zaragoza, salvo si eres negro que entonces puedes pesar 30 kgs más sin que a nadie le importe, no vayas a ser tachado de rasssista.
El 99 % de los futbolistas, después de haber sido injustamente apartados y con el fín próximo a su carrera a la vista, se hubieran quedado en casa tocandose los cojones y disfrutando de su familia y de sus hobbies.
Pero Jose Maria Movilla no, ha seguido entrenando para mantenerse en forma, lo que demuestra que es un profesional.
Si, lo digo y lo mantengo, UN PROFESIONAL.
Tal vez a muchos les ha salido el tiro por la culata y por eso escuece tanto. ¿Pensaban dejar a un jugador de 40 años un mes apartado y que al ver que no coge la forma cargar contra él por mal profesional?
Por qué estamos seguros que la prensa zaragozana no puede ser tan mezquina, ¿verdad?

Por cierto, señores periodistas, Acevedo siempre sufre unas ligeras molestias que le impiden viajar a sitios tan exóticos como a La Coruña en bus. El próximo fin de semana jugamos en Lugo, también con viaje en bus
...¿Alguien espera verlo sano?