* Artículo extraído de la fantastica revista futbolera "Panenka"

10 abril 2015

Escrito por Carlos Martin Rio
Cuando se cumple el 26º
aniversario de la tragedia de Hillsborough, el debate sobre la
reinstalación de las localidades de pie en los campos de fútbol del
Reino Unido sigue estando a la orden del día.

Los graderíos abarrotados de aficionados que seguían el partido de
pie detrás de alguna de las porterías son uno de los signos más
reconocibles del paisaje futbolístico del siglo XX. Antes de que las
normativas de seguridad dictaran la obligación de cubrir con asientos la
totalidad del aforo de los estadios –una regla que tiene, entre las
grandes ligas europeas, la excepción del fútbol alemán-, la experiencia
futbolística del hincha contaba con una serie de componentes que hoy no
son más que vagos recuerdos. La nostalgia, siempre selectiva y
demasiadas veces irreal, nos remite a imágenes de estadios que rugían y a
grupos de jóvenes sudorosos que se podían permitir pasar una tarde en
el fútbol sin la necesidad de hipotecar el resto de la diversión del fin
de semana. Un espectáculo diseñado, a priori, por y para un pueblo que
nunca hubiera imaginado que ese mismo cemento que desgastaba sus
zapatillas mientras saltaba y se desgañitaba sería años después un
territorio codiciado por aficionados menos apasionados o, directamente,
por turistas. Hoy el fútbol es un espectáculo distinto en el que, salvo
contadas excepciones, solo el gol merece que el espectador se levante de
su asiento.
Cuando la
tragedia de Hillsborough cumple 26 años,
el debate sobre la reinstauración de las localidades de pie en el Reino
Unido permanece en la agenda política y mediática. Aquel desastre, que
sesgó la vida de 96 aficionados del Liverpool, víctimas de la pésima
coordinación y organización en el acceso al fondo donde debían situarse
para ver a su equipo jugar contra el Forest, fue el triste epílogo de
una manera de ver y vivir el fútbol, a veces divertida, a veces
fatigante, a veces peligrosa, quizás demasiado pasional, excesivamente
humana. Después de aquel lamentable 15 de abril de 1989, los poderes
públicos de Londres optaron por desterrar las localidades de pie de las
principales categorías del fútbol británico. Años después, en 1998, la
UEFA también adoptaría esta medida para sus competiciones.
La
Federación de Aficionados de Fútbol de Reino Unido (FSF) lleva años liderando una campaña para introducir en los campos lo que ellos llaman, en inglés,
Safe Standing, una
manera de vivir los encuentros de pie que no va reñida con la seguridad
y que se entiende como una vía responsable para devolverle a los campos
esa ambientación que, consideran, hace tiempo que se ha perdido.
Siguiendo el modelo alemán, se propone la instalación de asientos
móviles que se puedan fijar o desfijar según convenga. El impresionante
aspecto de las zonas más calientes de estadios como el del Borussia de
Dortmund, donde los seguidores están de pie, es un punto a favor de los
defensores de la incorporación de estas instalaciones. La iniciativa,
según apuntan las encuestas, cuenta además con el favor de la mayoría de
aficionados. En un estudio publicado por el Partido Conservador de
Gales, sobre el que se ha hace eco este mes la revista
When Saturday Comes, se ofrece una serie de datos reveladores:
de los 2.364 hinchas que respondieron al cuestionario, el 82% preferiría ver el fútbol de pie antes que hacerlo sentado,
mientras que el 97%, independientemente de cuáles sean sus
preferencias, considera que se debería poder elegir entre ver el partido
desde un asiento o hacerlo levantado, siempre y cuando se habiliten
zonas correctamente adaptadas para cada caso. Casi el mismo porcentaje
(96%) considera que ha llegado el momento de empezar a probar este nuevo
tipo de acomodación.
Hoy el fútbol es un espectáculo distinto en el que, salvo
contadas excepciones, solo el gol merece que el espectador se levante
de la silla
Aunque la
Premier League ha expresado en repetidas ocasiones
que no tiene previsto pedir a las instituciones ningún cambio en este
sentido, la propuesta de la FSF sí que cuenta con el beneplácito oficial
de la
Football League, que se muestra dispuesta a probar en la Championship (2ª División), su máxima categoría, este tipo de innovaciones.
Con los estamentos deportivos caminando hacia un consenso, el balón
está, pues, en el tejado de la política. En este sentido, es fácil
imaginar que se saldrá con la suya el bando que prometa más votos –y más
siendo 2015 un año de elecciones-. La Asamblea Nacional de Gales, el
ente parlamentario autónomo de la nación del dragón, aprobó una moción
para pedirle al gobierno de la Unión que permitiera las primeras pruebas
piloto de zonas de pie seguras en su territorio, donde el fútbol ha
crecido en importancia con la llegada a la élite del Cardiff City y,
sobre todo, del Swansea City. Además, los Liberal Demócratas, la tercera
fuera del Reino Unido, que se sitúa como alternativa en medio de la
dicotomía entre Conservadores y Laboristas, ha incluido este asunto
dentro de su ideario para los próximos comicios.
ESPERANZAS Y SENSIBILIDADES
El deseo de los aficionados que quieren ponerse de pie para animar a
su equipo no solo responde a una forma de vivir el fútbol que hoy se les
niega. En el trasfondo también entra en juego la oportunidad de acabar
con una situación que, alegan, es discriminatoria. Al
supporter,
dicen, se le sigue viendo como un sujeto potencialmente peligroso ante
el que cualquier medida de seguridad que se tome es poca. Mientras uno
puede disfrutar de un partido de rugby o un concierto de rock sin
necesidad de tomar asiento, a los aficionados al balompié se les obliga,
por ley, a mantener un comportamiento determinado. Obviamente, esto no
nace solo de la trivialidad de los legisladores; se incluye en un plan
-que ha tenido una continuidad palpable a lo largo de los años- para
atajar los problemas ocasionados por el fenómeno hooligan. Pero si unos y
otros coinciden en afirmar que se han dado en los últimos años pasos
muy positivos en pro de la erradicación de la violencia, quizás sea el
momento de darle una nueva oportunidad al fútbol que se disfruta de pie.
Al fin y al cabo, se trataría de adaptar y regular una situación que
persiste de forma alegal. Clifford Stott, doctor de la Universidad de
Leeds y uno de los mayores expertos europeos en la materia, lo resumía
así para la BBC:
“El fútbol se ha seguido viendo de pie en muchas
zonas diseñadas para estar sentados, lo cual es mucho más peligroso que
si se cambiara a un sistema de asientos móviles”.

Pero
este debate no es una simple discusión entre un grupo de aficionados y
unos poderes políticos más o menos reticentes. Hay otras opiniones que
tienen mucha relevancia, especialmente las de las familias que perdieron
a sus seres queridos en Hilsborough. Aunque en la encuesta presentada
en Gales cuatro de cada cinco aficionados del Liverpool estaban a favor
de realizar estas pruebas piloto de
Safe Standing, no todos aplauden los posibles cambios.
“No entiendo por qué la gente quiere ir marcha atrás después de tantos pasos hacia adelante”, exponía Margaret Aspinall, miembro del grupo de apoyo a las familias de Hillsborough, en declaraciones a BBC Radio.
“Hemos
escuchado los argumentos [a favor de las localidades de pie], pero
votamos por unanimidad que, para nosotros, no existen las ‘zonas de pie
seguras’”, aseguraba.
Con tantas sensibilidades en juego y un modelo de negocio perfectamente asentado, especialmente en la
Premier League, parece
complicado que la composición de los graderíos británicos cambie en
poco tiempo de una forma tan radical. Pero las asociaciones de
aficionados seguirán insistiendo para que se escuche su voz,
convencidos de que un fútbol en pie significaría mejores aforos, estadios mucho más ruidosos y precios más populares.
Todos estos supuestos son meras hipótesis, fruto de la bienintencionada
voluntad con la que nació el movimiento y del testimonio llegado desde
los campos alemanes. Si algún día pueden ponerse en práctica, ya sea en
la
Premier o en la Primera División española, podremos comprobar hasta dónde llega la nostalgia y dónde empieza la cruda realidad.