viernes, 30 de enero de 2015
LET'S GO
Baño de masas antes del crucial choque ante Osasuna
Javier Clavero.
El Real Zaragoza ha aprovechado la festividad para realizar un entrenamiento de puertas abiertas.
Las peticiones de fotos y autógrafos, los cánticos de apoyo e incluso las pancartas establecían la comunión de la grada con unos jugadores conscientes de la trascendencia del encuentro del próximo domingo.
La ilusión de los niños
La fiesta escolar ha permitido que los niños hayan podido conocer de
cerca a sus ídolos, comprobando de paso cómo se ejecuta una sesión de
entrenamiento al máximo nivel."Quiero que Borja me firme la camiseta y decirle que marque un gol en el Sadar", decía ilusionado Pablo, un niño zaragozano de 10 años que acompaña a su padre a la Romareda desde que tiene uso de razón.
"El mejor es Ruiz de Galarreta y ojalá se quede más años en el Zaragoza", pedía Alberto, otro joven aficionado que recuerda que "otra vez ya estuve en un entrenamiento y casi todos los jugadores me firmaron un balón".
Javier no tiene dudas: "El domingo vamos a ganar 0-2 y Pedro va a marcar los dos goles".
Buen ambiente
Con la llegada de los menos madrugadores, la Romareda llegó a presentar un gran aspecto
en la única grada lateral abierta al público, especialmente en la zona
más cercana al lugar escogido por Popovic para dirigir la sesión.No faltaron los gritos de apoyo y algunas de las canciones del repertorio
zaragocista, correspondidas a veces con gestos cómplices del plantel. "Aúpa Zaragoza", "este año volvemos a primera" o "vamos campeón", algunas de las frases más entonadas.
También las pancartas hicieron acto de presencia. "Luchad con la misma rabia que lo hacemos desde la grada", se podía extraer de la de mayor tamaño.
jueves, 29 de enero de 2015
miércoles, 28 de enero de 2015
lunes, 26 de enero de 2015
miércoles, 21 de enero de 2015
MATAR MOSCAS A CAÑONAZOS *
* O como aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para acabar contra toda voz discordante.
La pancarta de la discordia en las gradas del Sánchez Pizjuán.
EVA CAÑIZARES RIVAS/JOSÉ LUIS PÉREZ TRIVIÑO
Observen la pancarta de la imagen. En ella puede apreciarse el
siguiente texto: "Queridos Reyes Magos, solo os pedimos: llevaos a Tebas
de nuestro fútbol".
A priori no da la impresión de resultar ofensiva. Más bien parece lo que es, una crítica, con cierta dosis de humor, sobre de la gestión del máximo mandatario de la LFP, en un sano ejercicio de crítica por parte de aficionados al fútbol.
Sucedió el pasado 3 de enero en el estadio Sánchez-Pizjuán. Apenas dos semanas después, la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, acuerda solicitar al Sevilla FC información acerca de la permanencia de dicha pancarta durante todo el partido y, lo que es más sorprendente, amparándose en la obligación establecida en el artículo 3.2.i) de la Ley 19/2007, es decir, la que persigue garantizar que los espectáculos no sean utilizados para difundir o transmitir mensajes o simbología que, pese a ser ajenas al deporte, puedan incidir, negativamente, en el desarrollo de las competiciones.
Evidentemente, no hace falta ser jurista para darse cuenta de que la frase de la pancarta no puede encuadrarse en ninguno de los supuestos expresamente señalados en el apartado 2.i) del precepto mencionado, puesto que ha de ser un mensaje ajeno al deporte, y en este caso la frase se dirige al Presidente de la LFP en una evidente crítica a su gestión (más directamente relacionado con el fútbol español imposible) y, además, ha de incidir negativamente en el desarrollo de la competición, lo cual, como cualquiera puede sospechar de su simple lectura, el que unos aficionados pidan a sus majestades los RRMM (ya esto da cuenta del tono cómico de la pancarta) que se lleven al Presidente de la LFP no incide ni positiva ni negativamente en el desarrollo ni del partido en la que la misma se exhibe ni, por supuesto, de la competición en la que se juega el referido encuentro.
Seamos serios. En la pancarta no hay ni insulto, ni incitación al odio, ni nada que pueda asemejarse a ello que pueda incardinarse, no ya en el precepto alegado, sino en el ámbito de la Ley 19/2007 en su conjunto, que expresamente prohíbe aquellas pancartas que inciten a la violencia o al terrorismo, o que incluyan mensajes de carácter racista, xenófobo o intolerante. ¿Acaso podemos incluir la controvertida pancarta de los Biris sevillistas en alguno de estos supuestos? Evidentemente, no.
Puede ser que, como a menudo pasa en nuestro fútbol - lamentablemente -, dentro de unas semanas los dirigentes se den cuenta de los procedimientos que han vulnerado y, a lo mejor, intenten dar un paso atrás. Pero así no son las cosas, no se puede matar moscas a cañonazos y hacer caso omiso a los eventuales daños colaterales que se puedan provocar. No se puede cuestionar la legalidad de una pancarta por el hecho de expresar un mensaje de mofa que lo único que refleja es el hartazgo de una parte de la afición sevillista - en un sano ejercicio del derecho de crítica - con la polémica forma de dirigir y de imponer su criterio Javier Tebas. Visto lo visto, es evidente que lo único que deja de manifiesto este requerimiento de la Comisión al Sevilla FC es la mal entendida libertad de expresión de gran parte de nuestros gobernantes deportivos. Son estas cosas las que hacen tambalear la confianza en los directivos de la LFP, esta particular forma de entender los valores del deporte y de olvidar que, por encima de todo, están los derechos y libertades, de los que, lógicamente, los aficionados no se desprenden cuando entran en un campo de fútbol. Y es que el hecho de ser altos dirigentes del deporte no les otorga el privilegio para definir cuáles son los principios inherentes de aquél ni tampoco para ignorar los derechos y libertades constitucionalmente reconocidos.
Es positivo que se inicie una corriente pedagógica para lograr mayor tolerancia y respeto en el ámbito del deporte, pero hay que ser realistas y no confundir ni interpretar hechos con (supuestas) voluntades.
A priori no da la impresión de resultar ofensiva. Más bien parece lo que es, una crítica, con cierta dosis de humor, sobre de la gestión del máximo mandatario de la LFP, en un sano ejercicio de crítica por parte de aficionados al fútbol.
Sucedió el pasado 3 de enero en el estadio Sánchez-Pizjuán. Apenas dos semanas después, la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, acuerda solicitar al Sevilla FC información acerca de la permanencia de dicha pancarta durante todo el partido y, lo que es más sorprendente, amparándose en la obligación establecida en el artículo 3.2.i) de la Ley 19/2007, es decir, la que persigue garantizar que los espectáculos no sean utilizados para difundir o transmitir mensajes o simbología que, pese a ser ajenas al deporte, puedan incidir, negativamente, en el desarrollo de las competiciones.
Evidentemente, no hace falta ser jurista para darse cuenta de que la frase de la pancarta no puede encuadrarse en ninguno de los supuestos expresamente señalados en el apartado 2.i) del precepto mencionado, puesto que ha de ser un mensaje ajeno al deporte, y en este caso la frase se dirige al Presidente de la LFP en una evidente crítica a su gestión (más directamente relacionado con el fútbol español imposible) y, además, ha de incidir negativamente en el desarrollo de la competición, lo cual, como cualquiera puede sospechar de su simple lectura, el que unos aficionados pidan a sus majestades los RRMM (ya esto da cuenta del tono cómico de la pancarta) que se lleven al Presidente de la LFP no incide ni positiva ni negativamente en el desarrollo ni del partido en la que la misma se exhibe ni, por supuesto, de la competición en la que se juega el referido encuentro.
Seamos serios. En la pancarta no hay ni insulto, ni incitación al odio, ni nada que pueda asemejarse a ello que pueda incardinarse, no ya en el precepto alegado, sino en el ámbito de la Ley 19/2007 en su conjunto, que expresamente prohíbe aquellas pancartas que inciten a la violencia o al terrorismo, o que incluyan mensajes de carácter racista, xenófobo o intolerante. ¿Acaso podemos incluir la controvertida pancarta de los Biris sevillistas en alguno de estos supuestos? Evidentemente, no.
Los Biris denuncian falta de libertad de expresión
Como era de esperar, tras el comunicado de la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, la reacción de este grupo de aficionados que exhibieron la pancarta no se ha hecho esperar, denunciando en las redes que "eso de la libertad de expresión no va con el 'dueño' de nuestro fútbol." Y ahí es, y no en otros supuestos que nos quieren hacer creer, donde reside realmente la controversia en toda esta historia, en la presunta vulneración del derecho a la libertad de expresión. Y es que cuando la masa ejerce como tal lo hace con todas sus consecuencias y es bastante difícil de controlar, lo cual vacía de contenido a este tipo de medidas porque es muy complicado vigilar a miles de aficionados para evitar que insulten cuando, además, ni siquiera se tiene claro cuándo es insulto y cuándo no, y el incidente al que nos venimos refiriendo da buena cuenta de ello.Puede ser que, como a menudo pasa en nuestro fútbol - lamentablemente -, dentro de unas semanas los dirigentes se den cuenta de los procedimientos que han vulnerado y, a lo mejor, intenten dar un paso atrás. Pero así no son las cosas, no se puede matar moscas a cañonazos y hacer caso omiso a los eventuales daños colaterales que se puedan provocar. No se puede cuestionar la legalidad de una pancarta por el hecho de expresar un mensaje de mofa que lo único que refleja es el hartazgo de una parte de la afición sevillista - en un sano ejercicio del derecho de crítica - con la polémica forma de dirigir y de imponer su criterio Javier Tebas. Visto lo visto, es evidente que lo único que deja de manifiesto este requerimiento de la Comisión al Sevilla FC es la mal entendida libertad de expresión de gran parte de nuestros gobernantes deportivos. Son estas cosas las que hacen tambalear la confianza en los directivos de la LFP, esta particular forma de entender los valores del deporte y de olvidar que, por encima de todo, están los derechos y libertades, de los que, lógicamente, los aficionados no se desprenden cuando entran en un campo de fútbol. Y es que el hecho de ser altos dirigentes del deporte no les otorga el privilegio para definir cuáles son los principios inherentes de aquél ni tampoco para ignorar los derechos y libertades constitucionalmente reconocidos.
Es positivo que se inicie una corriente pedagógica para lograr mayor tolerancia y respeto en el ámbito del deporte, pero hay que ser realistas y no confundir ni interpretar hechos con (supuestas) voluntades.
*Eva Cañizares Rivas es abogada y vicepresidenta de la Asociación Andaluza de Derecho Deportivo
*José Luis Pérez Triviño es profesor Titular de Filosofía del Derecho (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona) y presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte
http://www.elmundo.es/deportes/2015/01/20/54beb07122601d32298b456b.html
*José Luis Pérez Triviño es profesor Titular de Filosofía del Derecho (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona) y presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte
http://www.elmundo.es/deportes/2015/01/20/54beb07122601d32298b456b.html
ESTO ES LO QUE QUIEREN...MERCENARIOS EN EL CÉSPED Y EN LA GRADA
Los Mercenarios de Qatar: "Animamos a quien nos paga"
Este miércoles
es el día en el que los ‘Mercenarios de Qatar’, que tienen un blog con
ese nombre en el que van comentando sus experiencias diarias, van a
estar en el punto de mira internacional. Contratados para animar al
equipo anfitrión, van a impulsar a una selección contra la propia,
porque en realidad son aficionados al balonmano, de equipos de la
Asobal, y muchos de los internacionales de Manolo Cadenas son sus
ídolos.
“Nosotros
somos, ahora mismo, profesionales, y animamos a quien nos paga”, dice
Marisa (no da apellido), que procede de Cuenca. Y se mantiene en sus
trece. Evita pronunciarse por quien quiere que gane, y esgrime sus
razones: “Cada uno de nosotros le cuesta más de 2.000 euros a la
organización”.
Su caso, el de
animadores contratados, tiene mucho recorrido en esta primera fase en la
que los resultados aún no son definitivos, y se sienten importantes al
haber sido noticia en medio mundo por lo inusual de la experiencia, que
no había pasado hasta ahora. Porque se ha probado a regalar entradas,
banderitas para colorear los pabellones, llevar a equipos a colegios
para simpaticen con los colegiales y luego les animen… Pero nunca
contratar a una afición extranjera como propia, que era lo único que le
faltaba a Qatar, con seleccionador, ayudantes, médico y estadístico
españoles.
En realidad, esto no es nuevo, ya decía Vellido Dolfos aquello de “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”.
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