jueves, 10 de marzo de 2011

LOS ESTADIOS EN LIBIA

Como parecer ser que nuestro amado presidente expande sus chanchullos por el tranquilo país del norte de Africa no estaría de mas poner en este blog un artículo sobre los estadios de Libia.



El régimen de Gadafi, estadio a estadio

El modo en que se bautizan los estadios encuentra algunos patrones a través de la historia. Por ejemplo, hubo una época en la que los nombres de los recintos deportivos respondían a su lugar de emplazamiento. Ahí están los casos de Chamartín, Metropolitano o Les Corts, por citar algunos ejemplos. Más tarde, la nomenclatura de los estadios empezó a referirse a mitos locales o antiguos presidentes, como Santiago Bernabéu, Vicente Calderón, Benito Villamarín o Sánchez Pizjuán. Últimamente se lleva el patrocinio y un buen número de recintos ha abrazado el nombre de grandes empresas, como ocurre con el Iberostar Estadio, el Emirates de Londres, el Allianz Arena de Múnich o el Aviva de Dublín.

Sin embargo, el caso de Libia es uno de los más particulares que pueden encontrarse en el planeta deportivo, ya que un repaso al nombre de sus estadios nos permite esbozar la historia del país -e incluso de sus alianzas diplomáticas- desde la llegada de Gadafi al poder. Por ejemplo, esta semana se ha conocido que los rebeldes libios han decidido cambiar el nombre al estadio de Benina, localidad muy próxima a Bengasi, segunda ciudad del país y sede del Consejo Nacional Transitorio Revolucionario.

Y es que el estadio recibía desde 2009 el nombre de Hugo Chávez, presidente venezolano, como reconocimiento a "sus valientes posiciones humanitarias, especialmente en apoyo a los habitantes de Gaza tras la reciente agresión israelí", según declaró entonces la federación de fútbol libia. Ahora, el nombre que han escogido los opositores, quienes se han hecho con el control de la zona, es el de 'Mártires de febrero', en homenaje a los caídos durante las revueltas en contra de Gadafi, transportando así los enfrentamientos también a un plano simbólico.

Otros de los estadios locales aún mantienen su antiguo nombre, y muchos de ellos se refieren a fechas emblemáticas en el imaginario del gobierno de Gadafi. Por ejemplo, uno de los estadios que se encuentran en Trípoli, con capacidad para 80.000 espectadores, responde al nombre de 'Estadio 11 de junio'. Esta denominación recuerda el 11 de junio de 1970, fecha en la que Estados Unidos abandonó la Base Aérea de Wheelus, poniendo fin a la presencia militar estadounidense en territorio libio.

Un motivo bastante parecido es el que da nombre a uno de los recintos deportivos de Bengasi: el 'Estadio 28 de Marzo'. Fue aquel día, en el año 1970, cuando las tropas británicas abandonaron el país. Otro caso es el del 'Estadio 2 de marzo', situado en Sirte, ciudad natal de Gadafi, que conmemora la fecha en que Libia se constituyó como 'Jamahiriya' (o Estado de las Masas), estableciendo de este modo su particular forma de gobierno, en 1977. Otros campos también se conocen con motivos políticos, como el 'Green Document Stadium' de Al Bayda, que parece una referencia al 'Libro Verde', el cual recoge la ideología del líder libio.

En otros países pueden encontrarse casos parecidos. Quizás el más evidente sea el de Corea del Norte, donde se ubica el estadio Kim Il-sung de Pyongyang, nombre del 'Presidente eterno de la República' y padre del actual dirigente del país asiático. Este recinto deportivo es el lugar en el que Kim Il-sung pronunció su primer discurso al volver a Corea tras su exilio, en 1945. De hecho, en Corea del Norte hay un equipo, de los más laureados del país, al que se conoce como '25 de abril', que es el Día de las Fuerzas Armadas.

Estos hechos nos muestran, una vez más, cómo el deporte en ocasiones sirve como herramienta para construir la identidad de un país. Con sutileza, puede servir para introducir ciertos hechos relevantes en el imaginario de los ciudadanos. Y, también, como en el caso del antiguo estadio Hugo Chávez -ahora 'Mártires de febrero'-, el modo en que estas construcciones pueden funcionar como instrumentos de propaganda en una contienda.

Un artículo publicado por Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París (IRIS), abordaba la relación entre el deporte y la identidad nacional en los siguientes términos: "Como ha escrito el historiador Eric Hobsbawn, eso que convierte al deporte en un medio único para inculcar el sentimiento nacional es la facilidad con la que los individuos -incluso los menos politizados- se pueden sentir identificados en este sentido con la nación. En los países que pierden uno a uno los símbolos nacionales de autonomía, desde las compañías aéreas a la moneda, pasando por los servicios públicos, el equipo de fútbol adquiere una importancia simbólica todavía más fuerte".

Este mismo autor, uno de los mayores especialistas en las relaciones entre fútbol y política, reconoce en otro de sus escritos (en pdf): "Por supuesto que el fútbol no gobierna el mundo. Pero no deja de ser un elemento importante en el prestigio y en la influencia de un país. Además, puede desempeñar un papel secundario en la diplomacia y puede ayudar a confirmar la identidad nacional".


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