
El empresario ha dejado claro que continuará, lo que para el club es una seria amenaza por su tendencia a repetir los errores por desconocimiento de la materia y por su política inmovilista en una institución que necesita cambios con urgencia. Agapito ha apelado a la modernidad en varias ocasiones, pero sigue anclado a Pedro Hererra, un secretario técnico cuyos largos e influyentes tentáculos han ido estrangulando al Real Zaragoza durante los tres últimos lustros hasta asfixiarlo. El panorama de futuro es desolador con ambos a los mandos de un barco fantasma.
El lunes comenzará un largo proceso de reconstrucción del equipo, inevitablemente ligado a fichajes en la mayoría de las posiciones y a las restricciones económicas, escenario en el que se exige una gran destreza para configurar un conjunto competitivo... Da vértigo mirar hacia delante y ver que llega el pasado con este par de jinetes apocalípticos. ¿Qué hara La Romareda mañana? Quizás debería guardar 90 minutos de silencio en memoria de lo que fue el Real Zaragoza, y después rezar para que al menos permanezcan Gay y Nayim, los únicos capaces de aportar sensatez y profesionalismo en los durísimos tiempos que se avecinan.
Una protesta en silencio ( El Periódico de Aragón - 14/05/2010 )
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